1º de mayo: proyectos desde adentro para un afuera difícil

El regente del Anexo UP4 del Centro de Formación Profesional 401, Andrés Contreras, opinó que de a poco se va armando la tormenta perfecta en materia laboral, la cual a la par de los tarifazos y la falta del consumo en el mercado interno reproduce la pérdida de empleos.

Respecto a la tarea del espacio educativo en el penal de Villa Floresta aseguró que con la participación en los variados talleres de oficios que ofrecen, muchos internos se entusiasman y empiezan a pensar en un proyecto de vida para el afuera.

“Siempre estamos trabajando con el criterio de aumentar la empleabilidad o la posibilidad de trabajo a partir del cuentapropismo. Si las condiciones de afuera se ponen complicadas para quienes no tienen antecedentes, la gente que egresa del penal está en inferioridad para acceder a un laburo”, afirmó.

Compartimos aquí la charla en el marco del Día Internacional de las trabajadoras y de los trabajadores.

-¿Cómo evaluás la realidad laboral actual? ¿Cuáles son las causas que provocan esa situación?

Veo una situación bastante preocupante. Todavía estamos con un colchón social, económico, que viene de unos años que pasaron y permitieron que, con una lógica de redistribución del ingreso progresiva, muchos de los trabajadores consiguieran trabajo -aquel que lo tenía lo mejorara- y se estabilizara durante varios años una situación laboral que a veces era precaria pero no estaba en el horizonte la falta de laburo.

De a poco vemos que se va armando una tormenta perfecta. Los que tenemos algunos años sabemos que determinadas causas producen efectos, pensar que haciendo las mismas cosas vamos a tener distintos resultados no es lógico. A costa de tarifazos e impuestos los sectores concentrados están pasando una aspiradora por los recursos, por ese colchón que había hecho la clase trabajadora.

Eso impacta directamente en el mercado interno y en la baja del consumo, y la baja del consumo -por lo menos en la gente que uno conoce, de los sectores donde uno se mueve- bastante rápido se traslada a la falta de trabajo.

La economía empieza a moverse por otros sectores concentrados que hacen que le digan que el país va a crecer de la mano de la agroindustria, de minería, de comodities, de mercado financiero, cosas que a nosotros -a la gente de a pie, a los que estamos laburando en el llano- nos pasa de lejos.

El trabajo posible, que va generar políticas de concentración, son grandes obras donde no es un empleo masivo de mano de obra. La verdad que creo que es preocupante, vamos a ver cómo salimos del 2018 que es un año de ajuste salvaje en muchos sectores y no es muy promisorio el futuro por lo menos en el corto plazo del laburante.

-¿Cómo es el trabajo en contexto de encierro?

Esa situación no deja de estar por más que trabajemos dentro de los muros. La realidad externa es la que nos va a marcar también a nosotros la posibilidad de reinsertar socialmente a los egresados de la unidad.

Hoy estamos trabajando bien con el Servicio (Penitenciario), en proyectos de inserción, de capacitación, que generen alguna expectativa de empleo. Siempre estamos trabajando con el criterio de aumentar la empleabilidad o la posibilidad de trabajo a partir del cuentapropismo. Si las condiciones de afuera se ponen complicadas para quienes no tienen antecedentes, la gente que egresa del penal está en inferioridad para acceder a un laburo.

-¿Hay experiencias laborales para internos en la UP4? ¿De qué tipo?

Se trabaja internamente. Mientras dura la condena hay algunas posibilidades de desarrollar trabajos, se están generando convenios, órdenes de trabajo, generalmente con oenegés, para hacer alguna provisión de elementos que salen de los talleres.

Hay un ordenador dentro que es el trabajo propio de la unidad, el que trabaja en la cocina, en la panadería. Eso es parte fundamental de una rutina, que empiece a generar hacia el trabajador un sentido de pertenencia, una dignidad, un saber hacer, adentro del penal eso es una forma de generase una ocupación y después, afuera, es un tema que tiene que ver con la inferioridad de condiciones ante el empleo y en un marco de adelgazamiento del empleo están complicados.

-¿Cuál es el rol del Anexo del CFP en el penal y cómo articula con el Servicio Penitenciario?

Lo que hacemos es muchas veces propiciar el primer acercamiento de mucha gente a algún oficio. Hay un ingreso a las unidades penitenciarias de gente que no tiene antecedentes laborales, contrario a lo que pasaba hace unos años atrás que había un porcentaje que venía de algún lugar de la producción y que tenía algún oficio.

Hoy vemos gente que llega sin ningún tipo de preparación, ni del oficio ni de algunas cuestiones básicas del trabajo como pueden llegar a ser comportamientos, conductas o cuidados. Entonces, está buenísimo lo que sucede porque durante el tiempo de la condena las personas pueden pasar por variadísimos talleres. Hay gente que encuentra en la herrería, en la panadería, en la peluquería, un lugar donde se entusiasma, empieza a pensar en un proyecto de vida en un afuera próximo, a través de ese oficio que está desarrollando.

Hay un trabajo interesante desde socializar un ámbito distinto al penal donde se va a hablar de otra cosa y de pronto, aquello que fue motivado por otros intereses como puede ser una rebaja de condena o un sistema de conducta, se transforma en una posibilidad.

Estamos contentos con ese laburo, el año pasado tuvimos más de las doce familias de producción, ahora faltaría hacer el nexo con el afuera. De a poco lo estamos haciendo, estamos ahora con un proyecto de podador para los internos que están en el último año de condena, con prácticas profesionalizantes fuera del penal. Eso les genera expectativas, vino la gente del municipio a darnos una charla de lo que es la poda, les habló de la posibilidad de asociarse, de formar una cooperativa, de ingresar a los registros de podadores y así, de a poco, empezamos a tener un contacto con el afuera y con el mundo de trabajo.

Por otro lado, hay un trabajo del Servicio Penitenciario para la reinserción laboral, están intentando convencer a algunos empresarios de que a través de la responsabilidad social empresarial empiecen a ver a los egresados del penal como posibles empleados.

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