36 años construyendo comunidad

El Hogar Mamá Margarita, fruto del «profundo amor» entre Nela y Jorge Agesta, cumple hoy 36 años brindando contención a niñas, niños, adolescentes y personas mayores. Cáritas Arquidiocesana acompaña administrativamente a la institución realizando gestiones ante el Estado y particulares que aportan fondos para su funcionamiento diario.

Dialogamos con Mirta Prátula y Sandra Parrota, protagonistas de esta historia desde hace más de tres décadas.

«Fuimos parte de todo ese cariño y en este momento lo que estamos haciendo es devolver y cuidar todo lo que hicieron Jorge y Nela. Yo digo: ¿qué hago acá? Todo el mundo sabe que Nela apenas viene un ratito pero hacemos lo que hacíamos todos los días, la tenemos internalizada. Es seguir su camino, seguir su entrega», afirmó Sandra.

Mirta dijo que Mamá Margarita «es un lugar abierto, no se pregunta ni quién es ni dónde vive, ni quién te mandó, solamente ayudar y trabajar. Todas las necesidades de una casa no se pueden suplir desde acá pero en lo que se puede la gente ha recibido».

«Yo vine por una necesidad hace 35 años, mi esposo enfermó, acá recibí ayuda y pregunté en ese tiempo a Jorge si necesitaban ayuda y empecé a venir. Después falleció Jorge, me presenté ante Nela y le dije que en lo que podía iba a ayudarle. Y agarré las ollas, la cocina», recordó.

Con el paso del tiempo, «los chicos que vivían acá crecieron, se fueron, se fue achicando el trabajo y cambió el ritmo». «Hacemos la olla para afuera, para la gente que viene a buscar y la comida para los chicos».

Sandra comentó que el día en el Hogar arranca a las siete de la mañana cuando «van llegando los chiquititos», desayunan y hacen los deberes. Cerca del mediodía se despliegan las mesas en el salón mientras se busca a las nenas y los nenes que fueron al jardín y a la escuela. Después de comer se acompaña a quienes concurren al turno tarde y quedan «algunos dando vueltas» hasta que los retiran sus madres y padres.

«Es medio burbuja vivir acá, yo digo que los chicos sufren cuando salen», aseguró Sandra y explicó: «Les enseñamos a compartir todo, a que tienen todo, a que todo es de todos y salís y es un mundo más egoísta, con bullying y esas cuestiones. Acá les hablamos como les habla Nela, que tienen que ser amigos de los que nadie quiere, de los que dejan de lado, ser amplios para todo, compartir, si tenemos un caramelo y somos dos partimos el caramelo a la mitad. Y eso no pasa a fuera».

«Durante todo el día se reparte mercadería, pan y las viandas de comida a mediodía», actividades que conviven tres veces por semana con el dictado de cursos de formación profesional del CFP 402: confitería, panadería, montador electricista, ayudante y oficial pastelero, organización de eventos, según el cuatrimestre.

El Hogar cuenta además con cuatro casas en las cuales viven madres con sus hijas e hijos y Nela con tres adolescentes que crecieron en Mamá Margarita y están cursando sus estudios terciarios. «Sigue siendo un hogar, una familia, por el frente que entres».

«Como siempre Nela dijo: es obra de Dios. Cuando dijimos ‘no podemos hacer esto’ las cosas aparecían y ahora está todo hecho. Cada vez estoy más convencida porque una pone el tiempo pero lo hace el de arriba, no creo que sea todo nuestro», afirmó Sandra.

Este aniversario encuentra al Hogar con un flamante salón disponible para quien quiera colaborar con una hora de su tiempo -preferentemente entre las 9 y las 13- para compartir actividades deportivas o recreativas con las chicas y los chicos que concurren.

Con tristeza por el paulatino alejamiento de Nela y a pesar de que «yo también ya tengo mis años», Mirta mantiene su compromiso con su amiga: «Recibí muchas enseñanzas, antes para mí era otra cosa. Aprendí a ayudar, a hablar con la gente, a ponerme en el lugar del otro, como dice Nela».

«Yo antes no entendía porque cuando era chica no había esta necesidad, mis padres trabajaban los dos y no había Cáritas, no había estas cosas, era lo que ellos podían darnos. Y a través del tiempo crié a mis hijos, los vestí, les di el doctor que venía acá, los atendía, hasta mis nietos, ya tengo hasta bisnietos, veinte nietos y cuatro bisnietos, dos nenas y dos nenes».

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