48º Aniversario: una Cáritas que construya una sociedad más justa

La directora de Cáritas Bahía Blanca, Marina Huentenao,  manifestó que para la conducción que en marzo concluirá su segundo trienio al frente de la institución es “un desafío cotidiano poder pensar a la Cáritas como constructora de una sociedad más justa, por ende, de una Cáritas que no hable de pobreza sino de distribución de riqueza”.

Tenemos que “ponernos hoy como iglesia, a pensarnos y replantearnos en qué lugar de construcción estamos trabajando, que tiene que ser más allá de la ayuda económica o alimentaria que le prestamos a una persona”, manifestó en la primera de las entrevistas que compartiremos durante el mes aniversario.

-En pocos meses terminas tu segundo trienio al frente de Cáritas Bahía Blanca, ¿qué significa este aniversario para vos?

Cómo uno se va vinculando con esta institución tiene mucho que ver con que uno siente que hay una vida abundante y que es para todos, particularmente desde nuestro ser iglesia, y cuando uno se encuentra trabajando acá cotidianamente y ve la realidad es como diferente, no es tan romántico.

Lo que he aprendido acá es una gran capacidad de trabajo por cada uno de los compañeros que estamos trabajando hoy y que también llegamos a cierto nivel de formación y de compromiso, sin ninguna duda, por todos los que nos han antecedido.

Uno cuando llega a esta Cáritas sabe que es una Cáritas que viene con mucha historia. De mucho compromiso real en la vida concreta de Bahía Blanca y de la arquidiócesis también. Es una Cáritas que cumple 48 años y son más años que la democracia, por eso también uno tiene como una historia que está intentando conocer un poco más en profundidad porque yo nací en democracia pero sé que los que construyeron este espacio vinieron de tiempos bien difíciles. (…) Conocer la historia de los desaparecidos que formaron parte de esta institución, en lo personal fue muy importante para consolidar y seguir optando en esta institución de que se pueden construir cosas que tienen que ver con el Evangelio encarnado.

Y de forma colectiva también fue descubrir el compromiso de mucha gente, que por ahí uno no lo tiene presente pero la historia se construye con mucho sufrimiento y también muchas alegrías de muchos compañeros. Incluso con sueños que se van compartiendo a lo largo de la historia, de décadas, y que uno -yo hace 17 años que estoy en Cáritas- puede ver ese hilo conductor y los distintos procesos sociales que también somos testigos y que vamos viviendo. Es muy impresionante cuando uno hace un balance.

Cuando vine acá, en el 2000-2001, empezamos a trabajar con familias con mamás y con chicos desnutridos, desde eso hasta hoy es como una vida que ha pasado, donde hemos aportado, a veces con errores, a veces con aciertos, pero siento que hay como un hilo conductor en esta Cáritas desde las distintas líneas que se vienen trabajando a lo largo de la historia.

Eso es un gran valor, más allá de las personas que componemos históricamente un momento, hay líneas de trabajo que nos trascienden y que tienen que ver con esto, con la opción preferencial por los pobres. Eso está como decretado en esta institución.

-¿Cuáles son las líneas de trabajo?

Las líneas que siguen hasta la actualidad son trabajar en el área Vivienda, con algunos mejoramientos habitacionales pero también con la problemática del hábitat en general y de la tierra.

Economía solidaria, vinculada a procesos que tienen que ver con lo productivo, con el trabajo. La economía solidaria es mucho más amplia que esto, es una pequeña porción que nosotros abordamos pero también tiene que ver con la construcción de un mundo diferente.

En el área de Pastoral, que es el trabajo con todas las Cáritas parroquiales y lo vinculado al ámbito eclesial, intentando poder reflexionar algunas otras cuestiones vinculadas a temáticas específicas pero desde un lugar que es bien definido, que es dentro de la iglesia.

Estamos trabajando con un grupito de jóvenes en la granja agroecológica Los Tamariscos. De acuerdo al contexto histórico va cambiando la forma de abordaje que planteamos.

El área Comunicación tiene que ver con esto de llevar y compartir la buena nueva desde lo que somos y desde estas instancias de trabajo específicas. El área Administración por ahí es lo que no se ve pero le da gran sustento a la institución por la transparencia y administración de los fondos de la sociedad y del Estado que gestionan Recursos y el resto de las áreas.

El vínculo con las 61 Cáritas de la arquidiócesis lo canaliza Pastoral y otras áreas se enlazan a partir de proyectos específicos en cada parroquia de Bahía Blanca o la región que van desde mejoras edilicias en sanatorios públicos o en sus espacios de funcionamiento hasta el asesoramiento en la elaboración de proyectos.

Huentenao afirmó que la relación con las parroquiales propone, además, «el permanente reflexionar» sobre «nuestro ser y nuestro quehacer intentando que la misión de Cáritas responda a los signos de los tiempos».

-Generalmente toda la sociedad cuando decís Cáritas lo relaciona todavía con alguien que da y alguien que recibe. Para nosotros ese es un desafío cotidiano de poder pensar a la Cáritas como constructora de una sociedad más justa, por ende, de una Cáritas que no hable de pobreza sino de distribución de riqueza.

En ese tema y en ese gran desafío es en el que sabemos que necesitamos fortalecernos aún más, porque cuando vamos a la reflexión en las parroquias generalmente terminamos hablando necesariamente de cosas que sabemos. Y sabemos de las carencias. Pero desde el área de Pastoral siempre el desafío es poder pensar en otras potencialidades y en las causas que van generando las desigualdades que nos toca acompañar. También es una gran deuda como iglesia, hacernos cargo sobre no hablar sobre algunos temas.

En este 2017, con todo lo que queda por delante y con el avance del neoliberalismo que estamos padeciendo y que cada vez estamos sufriendo más, necesitamos capacitarnos para afrontar la nueva realidad y los nuevos contextos sociales que nos toca acompañar. La pobreza de hoy no es la misma que era el 2001. Estábamos hablando de chicos desnutridos, hoy estamos hablando de desaparición forzada de personas, de un Estado que avanza contra un sector fuertemente, con decisión política en algunas cuestiones como el no reconocimiento de derechos adquiridos durante todos estos años que no han sido de un gobierno sino de una comunidad que se ha organizado en pos de diferentes cuestiones vinculadas a derechos humanos.

Entonces también ponernos hoy como iglesia, a pensarnos y replantearnos en qué lugar de construcción estamos trabajando, que tiene que ser más allá de la ayuda económica o alimentaria que le prestamos a una persona.

De aquel acompañamiento a mamás con chicos desnutridos de principios de siglo nació el proceso por el cual se conformó la Feria del Lago que permite a decenas de microemprendedorxs comercializar sus productos semanalmente en el Parque de Mayo.

«Si uno mira todos estos años no puede dejar de pensar en muchísimas personas e instituciones que colaboraron a que esas situaciones se fueran revirtiendo. También las condiciones de política de Estado que nos permitieron trabajar con algunos programas y articular con algunos ministerios que nos han generado estos marcos para que este sector vaya adquiriendo otro bienestar. Sin ninguna duda no ha sido suficiente, nosotros podemos hablar de una población muy pequeña pero que vimos movilidad social durante todos estos años», comentó.

El andar colectivo y el «sentarnos a pensar con otros» permitió desarrollar las estrategias que habilitaron, desde octubre de este año, el apartamiento de Cáritas para que la Feria continúe su historia de manera autogestiva.

-La fortaleza nuestra en estos proceso es generar organización comunitaria. Eso tiene que ver con formación, con poder hacer gestiones pero no solo desde Cáritas sino acompañados siempre por los beneficiarios directos, con intercambios con otras Cáritas, con conocer otras experiencias, con ver que es posible un cambio, que gente lo ha hecho.

Esto hizo que un grupo de mujeres, en su mayoría, haya podido constituirse en un colectivo que podemos diferenciar de Cáritas que es la Feria del Lago donde están haciendo diversas gestiones y hoy ya no somos una herramienta necesaria para que puedan continuar promoviendo y generando una alternativa de trabajo como es un espacio ferial en un lugar público. Pudimos finalizar un proceso para empezar a trabajar con otros sectores más postergados.

Fue un espacio de mucho crecimiento, no solo como grupo sino de mujeres individuales. Escuchar muchas historias donde te dicen “vuelvo a tener amigas porque antes solo estaba en mi casa, atendía a mis hijos, era ama de casa” y hoy se pueden reconocer como trabajadoras. No es un proceso que se logra de un día para otro.

Fuimos en algún momento un poco herramienta para que eso se logre y también uno cree que en esto está la Providencia y el espíritu que va haciendo que estas cosas pasen más allá de muchas vicisitudes que hemos tenido en el camino. Se han transformado vidas de mucha gente, entre ellas la nuestra.

-¿Qué tipo de compromiso exige el actual contexto político social?

Es un debate que nos estamos empezando a dar. Aún falta mayor desarrollo en poder, desde la Cáritas diocesana, evaluar en qué punto estamos como institución y si estamos en el lugar que debemos y que nos pide el contexto histórico actual. Estas líneas de trabajo que han sido históricas hoy lo siguen siendo pero también demandan un poco más.

Por ejemplo, en concreto con lo de vivienda hay una Ley de Hábitat Popular que viene a beneficiar muchísimo al sector que acompañamos pero se contrapone con intereses reales y, para que se pueda implementar, hay trabajos que hacer y no basta con tener mejoramientos habitacionales sino también a nosotros desde una Cáritas nos plantea en una construcción política diferente, una construcción política en la sociedad en concreto, más allá del trabajo de las parroquias. En ese discernir de cuánto, de cómo, de con quiénes, estamos (…).

Ese es el gran desafío, sostener espacios diversos de trabajo, con gente con la que cree y compartimos fe y con otras que no pero que sin ninguna duda todos buscamos una sociedad un poco más justa y en eso poder centrar todas las energías para poder lograr cosas que sean perdurables más allá de quienes integramos hoy esta institución.

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