Día del Papa y entrega del palio

“Celebramos la fiesta de Pedro y Pablo. El sentido de esta solemnidad radica en que ambos apóstoles representan modos diversos, auténticos y complementarios de seguimiento a Jesús y de construcción de Iglesia, en medio de los avatares internos que se dan en la formación de la identidad, estructura y dinámica de una comunidad cristiana naciente, y en los contextos sociopolíticos y religiosos adversos y desafiantes. Las primeras comunidades cristianas van a ir experimentando la necesidad de volver a la memoria del Maestro, recuperar los sentidos de su praxis sanadora y retomar el envío que les hizo a predicar el Reino más allá de las propias fronteras, para constituir la comunidad fraterna de los hijos e hijas de Dios. En el trasfondo de este proceso está la pregunta de Jesús –que pudo ser para cualquier otro discípulo– y válida para nosotros, y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? Dado que es la persona del evangelio y su causa, el Reino de Dios, las que nos sostienen y nos hacen, como a Pedro y a Pablo, responsables de la comunidad eclesial”.

El Papa Francisco en la Solemnidad de San Pedro y San Pablo del año pasado, retomando la lectura, nos invita a reflexionar: «¿Quién soy yo para ti?». Es como si dijera: «¿Soy yo todavía el Señor de tu vida, la orientación de tu corazón, la razón de tu esperanza, tu confianza inquebrantable?». Como San Pedro, también nosotros renovamos hoy nuestra opción de vida como Jesús nos hace también hoy a nosotros esta pregunta esencial, la dirige a todos, pero especialmente a nosotros pastores (…)”.

Como San Pedro, también nosotros renovamos hoy nuestra opción de vida como discípulos y apóstoles; pasamos nuevamente de la primera a la segunda pregunta de Jesús para ser «suyos», no sólo de palabra, sino con las obras y con nuestra vida.

Preguntémonos si somos cristianos de salón, de esos que comentan cómo van las cosas en la Iglesia y en el mundo, o si somos apóstoles en camino, que confiesan a Jesús con la vida porque lo llevan en el corazón. Quien confiesa a Jesús sabe que no ha de dar sólo opiniones, sino la vida; sabe que no puede creer con tibieza, sino que está llamado a «arder» por amor; sabe que en la vida no puede conformarse con «vivir al día» o acomodarse en el bienestar, sino que tiene que correr el riesgo de ir mar adentro, renovando cada día el don de sí mismo. Quien confiesa a Jesús se comporta como Pedro y Pablo: lo sigue hasta el final; no hasta un cierto punto sino hasta el final, y lo sigue en su camino, no en nuestros caminos. Su camino es el camino de la vida nueva, de la alegría y de la resurrección, el camino que pasa también por la cruz y la persecución.

El arzobispo bahiense recibirá el palio

Fray Carlos Azpiroz Costa recibirá hoy de manos del Papa Francisco el “palio” como arzobispo de esta arquidiócesis. La entrega del mismo tendrá lugar al terminar la Misa de la Solemnidad de los Apóstoles Pedro y Pablo.

El “palio” es el distintivo que portan los arzobispos en celebraciones litúrgicas de especial solemnidad; es un símbolo de la comunión que existe con el obispo de Roma, el Papa, y refuerza el compromiso que la Iglesia –en la persona del Santo Padre- quiere tener con todos y cada uno de los arzobispos y el pueblo de Dios a ellos confiado.

Según manifestó fray Carlos antes de su viaje a Roma, “para el pastor de la diócesis, el palio no es un signo de poder ni de prestigio, sino de alabanza a Dios y de servicio y entrega a los hermanos”.

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