El deseo de salir adelante

El arzobispo de Bahía Blanca, Carlos Azpiroz Costa, recorrió días atrás la muestra de fin de año del Centro de Formación Profesional 401 Anexo UP4 que por primera vez se realizó en el penal de Villa Floresta.

Afirmó que “la experiencia fue doble, por ir con Cáritas al CFP y porque es la primera vez que tengo la oportunidad de ingresar a la Unidad Penal 4 de Bahía Blanca. Si bien es un anhelo desde que llegué, las cosas se van dando poco a poco”.

“Es verdad que está vez el CFP abrió sus puertas en una especie de taller abierto para la visita, que está bien, hay días que son de fiesta, había mucha gente, pero uno trata de imaginarse cómo es lo cotidiano de cada semana de los alumnos participando en los talleres”, agregó.

Según informó su regente, Andrés Contreras, en 2017 se realizaron 36 cursos con 500 inscriptos y 380 egresados en el anexo dependiente del Centro de Formación de Ing. White.

El obispo Carlos destacó que “el trabajo saca lo mejor de una persona en el sentido de ser útil, de reconocer sus valores, sus talentos escondidos. Algunos te decían medio de costado que no se imaginaban que lo tenían. Los talleres son muy variados, recorrimos todos, entreteniéndome con los internos, profesores y alumnos. Una cosa muy bella es notar el orgullo de los maestros o maestras”.

“Lo positivo en el alumno genera también algo muy bueno en el maestro y lo bueno del maestro redunda en beneficio del alumno. Por supuesto que tiene la proa del corazón puesta en el día que tengan la libertad y se imaginan con un negocito, con una herrería, en fin, con lo que están aprendiendo”, agregó.

Azpiroz Costa comentó que a lo largo de su vida de fraile conoció diferentes unidades penitenciarias del país y de otros lugares del mundo donde actuaban como capellanes frailes de la Orden de los Dominicos a la cual pertenece.

“En los hospitales, en lugares donde hay enfermos, uno llega a comprender la naturaleza que está herida, etcétera. En cambio, en la unidad penitenciaria uno nota con mayor nitidez los temas del corazón. Y no me refiero a las cardiopatías sino a que el hombre es capaz de tanto bien y también del mal, y no separo aquí a unos y a otros, como que están los presos que son los malos y… no es el juego del poliladron esto. Es un mundo complejo donde se ve todo más concentrado para juzgar las actitudes pero nunca a las personas”.

Para el obispo, la última conclusión de su visita es la primera: “cómo Dios nos ama a todos sin distinción”. “Nos ama porque sabe lo que hay en el fondo de las personas, nosotros juzgamos por apariencia. Yo -dice la escritura- conozco el corazón. Y eso serena. Estamos en un tiempo de Adviento y sería lindo trabajar en que uno aprenda a conocer al corazón de los demás con el corazón de Dios, esa es la tarea pendiente”.

“En medio de este mundo consumista -son palabras del papa pero son propias y gráficas- esta cultura del descarte, de que se acerca ‘Navidad’, puede ser una gran pasarela o la fiesta de Dios con nosotros. En medio de ese mundo hay tanto bien. En medio de un mundo de opresores y oprimidos, como el Imperio Romano, Dios habitó entre nosotros en un portal de Belén y en medio de este mundo tan sórdido y terrible Dios también habita en una unidad carcelaria, en el deseo de salir adelante. Eso es la esperanza”, concluyó fray Carlos.

Comentarios cerrados.