En tiempo de pandemia seguimos fortaleciendo redes de trabajo

Con un acto virtual se dio cierre al proyecto “Como” Pan caliente, mediante el cual un grupo de personas privadas de la libertad elaboraron 30 mil panes que fueron entregados a puntos calientes y merenderos de parroquias y organizaciones sociales.

Participaron internos de la Unidad Penal 4, e integrantes del Centro de Formación Profesional 401 Anexo UP4, del Servicio Penitenciario y de Cáritas Bahía Blanca.

Durante tres meses, se elaboraron diariamente 500 panes tipo ayuya o hallulla el cual puede ser fraccionado fácilmente y mantiene su frescura por dos o tres días. La distribución estuvo a cargo de voluntarias/os que aportaron su tiempo para enlazar la unidad penal con los puntos de entrega junto a dos personas emprendedoras que realizaron fletes como estrategia de mejora de ingresos durante la pandemia y encontraron acompañamiento desde el proyecto.

«Es una alegría poder encontrarnos para finalizar este trabajo que realizamos durante el año, tenemos muchas ganas de conocerlos», dijo Marina Huentenao desde el área de Economía Solidaria de Cáritas.

Destacó las satisfacciones que les dio el proyecto ya que «generalmente trabajamos con poblaciones vulnerables y quienes se acercan tienen un componente de dolor o llegan por una necesidad. Y que esa necesidad se pueda mejorar en parte con la ayuda de personas que también están pasando un tiempo complejo en su vida nos parece sumamente valioso y rescatable».

Luego fue el turno de las personas privadas de la libertad que participaron de la producción. Entre ellas, Jorge contó que trabaja en el centro de formación hace más de dos años y se mostró gratificado por poder ayudar: «Es un lugar donde podemos hacer un montón de cosas para la comunidad».

Matías agradeció «poder entre todos hacer algo para la gente que más lo necesita. Es una ayuda para nosotros para salir del lugar de encierro, aprender cosas y ayudar a la sociedad» y Malvina destacó la oportunidad de colaborar y se mostró «muy contenta porque aprendí un montón de cosas, me gustaría seguir haciéndolo».

El aporte de integrantes del Servicio Penitenciario «fue muy importante para que esto se pueda concretar y eso es muy valioso. Nos abrieron las puertas para pensar cosas en conjunto en un tiempo tan complicado y que lograran que la Municipalidad casi en tiempo récord fuera a habilitarlo fue trascendental», dijo Huentenao.

El subdirector de Asistencia y Tratamiento de la UP4, Javier González, manifestó que «valoramos de estas actividades que desarrollan las personas privadas de la libertad que desde afuera reconozcan lo que hacen. Lo nuestro es acompañarlos, llevarlos, traerlos pero el trabajo es de ellos».

Cecilia Lupacchini fue la encargada de coordinar el retiro de los panes  por parte de las personas voluntarias y su entrega a «tres iglesias y a diez puntos calientes».

«En una de las iglesias se fusionaron dos grupos de jóvenes que hacen servicio a gente en situación de calle y recibieron otras dos capillas. Los otros puntos calientes son del MTE, del Movimiento Evita y tres lugares impulsados por vecinos. Tenían mucha alegría cuando se enteraron que iban a recibir el pancito, había días que no tenían nada para dar y, sobre todo, saber de dónde venía. Es mucho el agradecimiento».

El regente del Centro de Formación Profesional 401 Anexo UP4, Andrés Contreras, valoró «haber sostenido el proyecto en este tiempo tan complicado, algunos de los chicos estuvieron aislados, otros con Covid. Haber llevado adelante esto es un sello distintivo de esta unidad donde el Servicio Penitenciario tiene un gran equipo».

Destacó que «la alianza estratégica con Cáritas para hacer un círculo virtuoso y la apertura del Servicio Penitenciario son fundamentales. No nos olvidamos de que esta cocina tiene un horno rotativo que es producto de esa relación, de estar siempre atentos a ver cómo se puede colaborar. Agradezco la seriedad con la que hemos puesto a trabajar estos proyectos. Pensamos en ir por más siempre».

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