«Esta NaVIDAd, regalá lo mejor de vos»

El equipo de Cáritas Arquidiocesana, quiere aprovechar esta Fecha de Nacimiento, de esperanza, de transformación, para compartir con ustedes algunos párrafos del discurso del Papa Francisco en el Encuentro de Movimientos Populares, en el que define la Doctrina Social de la Iglesia, que equivale a la misión por la que cada día seguimos trabajando en comunión:
«¡ Lxs pobres no sólo padecen la injusticia sino que también luchan contra ella! No se contentan con promesas ilusorias, excusas o coartadas. tampoco están esperando de brazos cruzados la ayuda de ONGs, planes asistenciales o soluciones que nunca llegan o, si llegan, llegan de tal manera que van en una dirección de anestesiar o domesticar (…) lxs pobres ya no esperan, quieren ser protagonistas, se organizan, estudian, trabajan, reclaman y sobre todo, practican esa solidaridad tan especial que existe entre lxs que sufren, entre lxs pobres y que nuestra civilización parece haber olvidado, o al menos tiene muchas ganas de olvidar.
(…) Ustedes trabajan con realidades, tienen los pies en el barro y las manos en la carne. ¡tienen olor a barrio, a pueblo, a lucha! queremos que se escuche su voz, que en general se escucha poco.
(…) no se puede abordar el escándalo de la pobreza promoviendo estrategias de contención que únicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos.
(…) un anhelo que debería estar al alcance de todos, pero hoy vemos con tristeza cada vez mas lejos de la mayoría es: tierra, techo y trabajo. Es extraño, pero si hablo de esto para algunos resulta que el Papa es comunista. No se entiende que el amor a lxs pobres está en el centro del Evangelio. Reclamar esto no es nada raro: es la Doctrina Social de la Iglesia.
(…) Me preocupa la erradicación de tantos hermanos campesinos que sufren el desarraigo y no por guerras o desastres naturales… algunos de ustedes reclaman una reforma agraria para solucionar algunos de estos problemas, y según el Compendio de Doctrina Social de la Iglesia N° 300 dice: «la reforma agraria es además de una necesidad política, una obligación moral».
(…) una casa para cada familia. familia y vivienda van de la mano.
(…) no existe peor pobreza material que la que no permite ganarse el pan y priva de la dignidad del trabajo.
(…) Todx trabajador/a, esté o no esté en el sistema formal de trabajo asalariado, tiene derecho a una remuneración digna, a la seguridad social y a una cobertura jubilatoria. Aquí hay cartoneros/as, artesanos/as, pescadores/as, campesinos/as, constructores/as, mineros/as, obreros/as de empresas recuperadas, todo tipo de cooperativistas y trabajadores/as de oficios populares que están excluidos de los derechos laborales que se les niega la posibilidad de sindicalizarse, que no tienen un ingreso adecuado y estable. Hoy quiero unir mi voz a la suya y acompañarlos en su lucha.
(…) Hablamos de tierra, de trabajo, de techo… hablamos de trabajar por la paz y cuidar la naturaleza… pero ¿por qué en vez de eso, nos acostumbramos a ver cómo se destruye el trabajo digno, se desahucia a tantas familias, se expulsa a los campesinos, se hace la guerra y se abusa de la naturaleza? porque este sistema se ha sacado a la persona humana del centro y se lo ha reemplazado por otra cosa. Porque se rinde un culto idolátrico al dinero. Porque se ha globalizado la indiferencia: a mi ¿qué me importa lo que les para a otros mientras yo defienda lo mio? porque el mundo se ha olvidado de Dios, que es Padre; se ha vuelto huérfano.
La perspectiva de un mundo de paz y justicia duraderas os reclama superar el asistencialismo paternalisata, nos exige crear nuevas formas de participación que incluyan a los movimientos populares y animen las estructuras de gobiernos locales, nacionales e internacionales con ese torrente de energía moral que surge de la incorporación de lxs excluidxs en la construcción del destino común.
Ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ninguna persona sin la dignidad que da el trabajo. queridos hermanos sigan en la lucha, nos hacen bien a todos. Es como una bendición de humanidad». Papa Francisco.

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