La importancia de la vivienda en la pandemia

El área de Vivienda de Cáritas Arquidiócesis de Bahía Blanca está presente en trece barrios de nuestra ciudad y mantiene más de 250 créditos activos. Su equipo se prepara para incrementar el trabajo territorial y retomar la construcción comunitaria tras la merma habitual de la temporada de verano.

«La vivienda se convirtió en algo mucho más importante de lo que era. La gente se acercó más que en años anteriores ya que tenía que estar adentro, incluso para trabajar y estudiar», afirmó Juan Sarai sobre el impacto de la cuarentena en los sectores que acompañan.

A la par de las familias que esperan acceder a los fondos rotatorios de materiales por primera vez, otras apuran sus pagos para poder obtener nuevos créditos que les permitan terminar obras en sus hogares.

La situación económica llevó al área a ser más flexible respecto a los pagos aunque conocieron realidades diferentes. «Los que tenían un trabajo registrado y mantuvieron el sueldo, sin tener que ir a trabajar y con menos gastos fijos, pudieron invertir en la vivienda. Por otro lado, quienes dependían de changas en vez de la ayuda para el mejoramiento habitacional necesitaban asistencia alimentaria».

En 2019, el área replanteó su metodología con el objetivo de promover una mayor participación vecinal y atender a necesidades de mejoramientos más puntuales, con más asesoramiento técnico y social. «La intención era que no sea una especie de corralón donde solo vas a buscar materiales o a pagar la cuota».

«Empezamos a charlar en los encuentros cuestiones más barriales, juntando a varios vecinos para que puedan plantear sus temas ante las oficinas de ABSA, EDES o el mismo Municipio y, además, realizar una mejora en sus viviendas», comentó.

Así, por ejemplo, en el barrio 9 de Noviembre se organizó a las familias en condiciones de conectarse a la red cloacal y se les facilitaron materiales y mano de obra. En tanto en Costa Blanca, EDES instaló un nuevo transformador y desde el fondo rotatorio de Vivienda se brindó créditos para financiar las conexiones vecinales.

Sarai explicó que «con la declaración de la pandemia tuvimos que cortar las reuniones con los vecinos y buscar una metodología que cumpliera los protocolos sanitarios y el distanciamiento social».

Esto implicó retomar los turnos individuales, separar las tareas de los equipos barriales y habilitar la intervención mínima de las y los promotores barriales y el equipo técnico de Cáritas.

«Volvimos a trabajar relativamente rápido. En mayo ya estábamos al menos una o dos veces al mes por cada barrio, dependiendo de la necesidad de la gente».

Por último, Sarai se refirió a la participación institucional en el Consejo Local de Fomento del Hábitat: «Venía bastante parado, en 2019 funcionó una sola vez y en 2020 hubo un cambio de autoridades. Martín García Castro le dio más oportunidades a las organizaciones para plantear problemas y generar discusiones en cuanto al hábitat social».

La expectativa para este año es abordar problemáticas como las tomas de tierra o favorecer el acceso a aquellas que se encuentra ociosas, además de la regularización dominial para permitir a las familias contar con servicios como electricidad o agua.

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