«Pongamos la mirada en la reproducción»

La economista de la Universidad Nacional del Sur María Julia Eliosoff expuso sobre el rol de las mujeres en la economía social en el marco de las 11º Jornadas de Economía Solidaria Bahiense organizadas por el Corredor Productivo y Cultural.

La disertante es investigadora de FLACSO, trabajadora municipal en la oficina de Estadísticas Sociales y docente de Economía Social en la carrera de Trabajo Social. Integra además el Espacio de Economía Feminista de la Sociedad de Economía Crítica y es activista por los derechos de las mujeres.

El sábado pasado propuso atravesar la economía con una perspectiva de género, es decir, estudiar cómo afecta de diferentes formas un mismo hecho a varones y a mujeres. La docente aseguró que a pesar de los avances de las mujeres registrados en distintos ámbitos las estadísticas indican que aún queda mucho por hacer.

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Respecto al mercado laboral mencionó que si se desglosa por sexo el 9,2% de desocupación registrado por el INDEC, se visualiza que las mujeres -sobre todo las jóvenes- tienen más posibilidades que los hombres de caer en el desempleo.

En cuanto a los ingresos, ellas ganan en promedio el 27% menos que ellos y tienen una participación en las ganancias del 42,2%. Los mismos datos del INDEC muestran la feminización de la pobreza: del 10% por ciento de quienes menos ganan siete de cada diez son mujeres.

Las encuestas referidas a quiénes realizan las tareas de cuidado en el hogar indican que el 76% está a cargo de mujeres y solo seis de cada diez varones las hacen. Ellas les dedican seis horas y media por día y ellos tres y media.

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Eliosoff realiza su tesis sobre «Economía Social, violencia de género y feminismo» y destacó la coincidencia entre la economía social y la economía feminista en la construcción de una crítica a las actuales formas de producción y a la búsqueda de caminos que las alejen de la lógica de acumulación capitalista.

«No nos guía la ganancia en nuestros proyectos productivos sino poder reproducir nuestra vida lo más satisfactoriamente, lo más decentemente, sin que signifique estar ganado dinero por el solo hecho de hacerlo», afirmó.

La economista explicó que lo que aporta la economía feminista es una mirada sobre la esfera de la reproducción. Es decir, todo lo que hacemos en nuestra vida por fuera de la producción para poder volver a trabajar al otro día.

Son las tareas de “gestión del hogar”: comprar, cocinar, limpiar, cuidar niños, niñas o personas mayores. Gran cantidad de horas destinadas a trabajos invisibilizados y no remunerados que si fuesen tercerizados o abonados por los empleadores harían colapsar el sistema económico.

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«Si nosotros y nosotras queremos cambiar las formas y lógicas en que pensamos la producción, desde el planteo de la economía social es inevitable, necesario y urgente que pongamos la mirada en la reproducción, que reflexionemos sobre nuestras formas de atravesar y compatibilizar ambas esferas, la de la producción y la de la reproducción».

Para ello apuntó varios interrogantes: ¿Cómo organizamos los tiempos para cuidar y trabajar afuera del hogar? ¿Cómo lo hacemos en las experiencias de economía social? ¿Qué acuerdos son necesarios para que más mujeres accedan al trabajo autogestivo? ¿Tener responsabilidades de cuidado implica disminuir la participación en los espacios de toma de decisiones? ¿Mujeres y varones ocupan los mismos lugares en la economía social? ¿Qué roles y responsabilidades toman unos y otras? ¿Por qué son mayoría las mujeres en nuestros proyectos? ¿Participar da fortalezas determinadas? ¿Cuáles? ¿Por qué? ¿Qué implica la autonomía económica para las mujeres dentro de las experiencias de la economía social?

«Cómo nos vinculamos en nuestras esferas personales de la vida, cómo nos tratamos con otros y otras hace un poco a cómo queremos construir el mundo. Entonces, si entendemos que desde una mirada de género esto no está bueno así, tratemos de combinar esto con cómo estamos produciendo para hacer del mundo un lugar más amigable», concluyó la economista.

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