Reloj de Arena: productos hechos con amor y al precio justo

El local de comercio justo Reloj de Arena cumple este miércoles sus primeros siete años apostando a la economía solidaria y poniendo en su vidriera el producto del trabajo artesanal y colectivo de emprendedoras asociadas.

Liliana Carreño, Nancy Pérez, Noemí Mandrini, Isabel Llanquihuen y Noemí Di Meglio fueron las anfitrionas del festejo que se realizó en Rodríguez 78 y nos contaron su experiencia.

Actualmente, ofrecen productos textiles -botas, zapatos, pantuflas, polainas, gorros, ropa deportiva, escolar y para bebés-, artesanías, objetos sublimados y plantas. También yerba orgánica TiTrayJu y producciones del Centro de Formación N° 401, Anexo Penal en convenio con Cáritas.

– ¿Cómo llegaron al local?

Nancy Pérez: Llegué por medio de Cecilia (Lupaccini, coordinadora del Reloj de Arena). Ella me preguntó si quería participar ofreciendo mis productos. No lo dudé y estoy muy feliz!

Liliana Carreño: Yo por mi participación en talleres, capacitaciones y en la Feria del Lago que es el domingo. Propusieron un local de ventas de todos los días y de forma asociativo y me pareció una propuesta interesante.

Noemí Mandrini: Por una amiga que le comentó a Lili -que es una de las fundadoras del local- sobre mi emprendimiento que en ese momento era calzado artesanal tejido.

Noemí Di Meglio: A mí me invitó la gente de Cáritas porque yo iba a la Feria del Lago. Cuando querían mudarse acá a Rodríguez me llamaron.

Isabel Llanquihuen: Por medio de una invitación de parte de Marina (Huentenao, directora de Cáritas). En ese momento se estaban mudando a Rodríguez. Yo estaba trabajando en el taller de serigrafía y sublimación y como no se encontraban insumos de este rubro, se estudió la posibilidad de que se pudiera cubrir este recurso. Así empecé el 14 de marzo del 2016. Con el paso de los meses fui agregando artesanías ya que el monotributo lo permitía.

-¿Cómo es la experiencia de llevar adelante colectivamente el local?

Noemí M: En mi caso no es fácil, soy demasiado exigente quizás, para mí las reglas están para respetarse y en un grupo cuesta lograr el objetivo pero nos vamos acomodando. Mis compañeras me sufren un poco… Los billetes para el mismo lado, por ejemplo (risas).

Lili: La experiencia de tener un local en forma colectiva es muy buena porque las seis integrantes nos complementamos y es más aliviada la atención al público. Nos turnamos una vez por semana y tenemos buenos resultados.

Isabel: Es un gran desafío ya que, si bien somos personas adultas, no todas pensamos lo mismo. Es por eso que las reuniones mensuales nos ayudan a limar asperezas y consensuar. Somos mujeres con familias y, como yo, que jamás vendí otra cosa que no sea mi emprendimiento, entonces debemos estar atentas al producto de nuestras compañeras y así ofrecerlo como si fuera nuestro.

Noemí DM: La experiencia bien, me he sentido cómoda, es un lugar agradable, lindo.

Nancy: Fue muy desafiante, no tenía conocimientos y el apoyo de mis compañeras fue muy grande.

-¿Qué desafíos y oportunidades encontraron en el Reloj de Arena?

Noemí M: Mi emprendimiento estaba consolidado en Facebook con ventas en las provincias y fuera del país (España) pero Reloj de Arena me da lo que más me gusta, la atención y el trato con la gente, es algo que disfruto enormemente.

Nancy: Desafíos tuve muchos, el trato con la gente, mi empeño en llevar adelante el local, intercambios de ideas. Y la oportunidad que me da el local es que mis productos se conozcan y es una satisfacción enorme que tus productos gusten a la gente.

Noemí DM: El desafío que siempre una está buscando es llegar a la gente y es muy lindo cuando viene alguien y me pregunta ¿usted es la señora de las plantas? Me consulta, me comenta que llevó tal planta y la tiene linda. La planta es un ser viviente y uno no sabe si va a morir mañana o pasado por eso es lindo que a una le digan.

Isabel: Bueno, ya dije que el desafío más fuerte es conocer el producto de las compañeras y saber ofrecerlo. En cuanto a la organización, fue dura al principio pero ahora no. En cuanto a las relaciones humanas siempre existen desacuerdos pero que se solucionan con un buen diálogo. Oportunidades muchas, un lugar donde exponer los productos, vidriera a la calle, conocer e interactuar con la gente que entra. Encontrarnos en lugar donde todos nos conocemos y sentirnos contenidas. Ser nuestro propio jefe.

-¿Por qué recomiendan elegir el Reloj de Arena?

Lili: Porque son productos artesanales y como productoras respondemos por ello. Tenemos precios justos tanto para nosotras como para los que adquieren, siempre estamos tomando pedidos y tratando que el cliente se vaya lo mejor posible.

Noemí M: Porque nuestros productos tienen pasión y esas ganas de verlos terminados para exponerlos al público y, por supuesto, la calidad y el muy buen precio.

Noemí DM: En el tema de textil, por ejemplo, el día que me toca atender a mí yo le comento a la persona que puede venir a probarse, a encargarlo, puede ver a la persona que confecciona tejidos o guardapolvos tal día, o cuando vengo yo con las plantas…

Isabel: Yo lo recomiendo porque somos emprendedoras y nuestros productos son de primera mano, ya que no existen intermediarios. Es mano a mano, lo que hace que nuestro producto no se encarezca. Por eso el “precio justo”, porque los productos son modelos exclusivos que no se encuentran en otro lado y, sobre todo, porque apoyo la economía social.

Nancy: Recomiendo el Reloj de Arena porque cada producto está hecho con mucho amor y en algunos casos son únicos, pocas veces se repiten, y mantenemos precios accesibles.

El Reloj de Arena nació con el acompañamiento de Cáritas Arquidiocesana Bahía Blanca y por la necesidad de contar con un espacio que no esté condicionado por las inclemencias del tiempo como la Feria del Lago

Durante los últimos años se consensuó la modalidad de funcionamiento, el sistema administrativo, los marcos legales que permitieron la incorporación de un grupo con principios cooperativos a un sistema formal-comercial y la habilitación municipal.

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