“Tierra, techo y trabajo son derechos sagrados”

Quienes integramos Cáritas Arquidiócesis de Bahía Blanca manifestamos nuestro repudio a la represión policial sufrida por las familias desalojadas ayer y nuestra preocupación respecto a la ausencia de políticas públicas para garantizar el acceso al suelo urbano que demandan miles de bahienses.

Este miércoles decenas de familias sufrieron la violencia policial que dejó como saldo a tres jóvenes heridos con balas de goma y la demolición de las precarias viviendas que habían instalado en terrenos ubicados entre Avda. Arias y 18 de julio y todo lo que en ellas había y que obtuvieron con gran esfuerzo.

“Tierra, techo y trabajo para nuestros hermanos y hermanas son derechos sagrados. Vale la pena luchar por ellos. Que el clamor de los excluidos se escuche en América Latina y en toda la tierra”, dijo el Papa Francisco.

Sin embargo, en nuestra ciudad, la falta de trabajo y el alto costo de los alquileres, desespera a quienes no tienen donde formar su hogar o ya no quieren vivir hacinados. Cada día somos testigos de las historias de personas que se acercan a pedirnos ayuda. Cada día nos enterarnos que vecinos y vecinas en varios sectores de Bahía no pueden pagar el aumento del alquiler y servicios.

¿Cómo no buscar alternativas?

Advertimos las largas esperas para recibir lotes sorteados, la demora en la concreción de obras de infraestructura básica (agua y energía eléctrica), apertura de calles, nivelación y la urgente necesidad de generación de suelo.

La plena ejecución de la Ley 14.449 de Acceso Justo al Hábitat permitiría avanzar en ese sentido con un tratamiento integral de temas vinculados con la problemática de tierra y vivienda, incorporando principios rectores, directrices generales e instrumentos de actuación que permitan la intervención efectiva y eficiente por parte del Estado para resolver paulatina y progresivamente el déficit urbano habitacional en la provincia.

Apelamos a un diálogo sincero y respetuoso que contemple las necesidades de las familias empobrecidas por un sistema que cada vez más exige el esfuerzo de excluidos y trabajadores de nuestra sociedad.

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