Trabajo en red y economía solidaria para atravesar la pandemia

El área de Economía Solidaria de Cáritas Arquidiócesis de Bahía Blanca analiza alternativas de comercialización para las familias y grupos asociados en tiempos de pandemia.

Con el aislamiento social obligatorio se suspendió la entrega de las Producciones de la Agricultura Familiar, cerraron las ferias y cayeron changas y otros trabajos que permitían complementar los ingresos del sector informal.

Desde la Red de Economía Solidaria de Cáritas Nacional llegan propuestas que se aplican en otros territorios y se busca replicar en nuestra región y afirman que «el aislamiento se está cumpliendo y la gente que sale lo hace por comida”.

La comercialización de las Producciones de la Agricultura Familiar que se realiza una vez por mes fue suspendida en marzo. Meses atrás, el INTA coordinó ventas similares con organizaciones de distintos sectores de la ciudad con frecuencia semanal.

“Cuando comenzó la cuarentena tocaba con un grupo de voluntarios con desarrollo territorial en San Agustín y desde allí se estructuró el funcionamiento actual. Es una modalidad de venta mediante formulario con entrega a domicilio”, explicó Marina Huentenao, integrante del área de Economía Solidaria.

Dos veces por semana integrantes de la agrupación “Animate Vale Oro” y el INTA gestionan el formulario de venta y arman 400 bolsas de verduras cosechadas por Productores del Sauce Chico y un centenar de bolsas solidarias que se entregan a organizaciones sociales.

En la experiencia que desarrollamos hace más de dos años Cáritas, INTA, FM De la Calle y el Anexo de la UP4 del CFP 401, se incluyen productos de otros grupos asociados. Las familias de Runtu Thani destinan parte de los huevos que producen al autoconsumo y para compartir en el barrio. El productor de miel y los pescadores artesanales de Pehuen Co no pueden participar y  las mujeres de Moras Brix ya no cuentan con la cocina comunitaria del CIC de Spurr, el cual fue habilitado como centros respiratorio.

“Estamos buscando alternativas y pensando mucho a través de reuniones virtuales, creo que todos los que trabajamos en lo social, todo el tiempo, por más que no estemos en tu horario de trabajo estamos pensando en eso”, afirmó la ex directora de Cáritas Diocesana.

La importancia de las redes en tiempos de crisis

Marina valoró la tarea colectiva ejercitada desde antes de la pandemia porque “con la red funcionando es más ágil” y destacó el uso de herramientas virtuales, a las que a veces “nos resistíamos”, para mantener los vínculos.

Entre las familias que acompaña EcoSol “la incertidumbre total. La gente está cumpliendo el aislamiento salvo algunas personas que trabajan en la limpieza de algunos lugares, está la actividad permitida y aun así van con mucho miedo y los que se quedan en casa tienen mucho miedo a la vuelta”.

“Hay bastante contención en el grupo, hay una red familiar que permite no entrar en el pánico de no tener que comer y estamos a disposición. Una de las alternativas que pensamos con el eje de crédito que trabajamos es hacer un período de gracia de dos meses que iremos evaluando”.

Ayuda estatal

El gobierno nacional habilitó el pago de diez mil pesos para monotributistas de las categorías A y B y trabajadoras/es informales mediante el Ingreso Familiar de Emergencia. “Ha sido un alivio para muchos, eso descomprimió y generó alternativas interesantes. Una familia compró un cajón de pollo para vender milanesas en el barrio, le venden al almacén. Inclusive dentro de todo este contexto difícil la gente tiene creatividad y se va reinventando. La venta de comida es uno de los nichos que más se está implementando en los barrios. Cuando llega algo a la casa se piensa en el autoconsumo y en ver qué podemos vender para que la comida no falte”.

EcoSol acompañó en la tramitación del IFE y también en la presentación de proyectos en el concurso Potenciar, destinado a nuevas/os emprendedoras/es, en algunos casos de reciente egreso de cursos de formación profesional.

El programa entregará kits de herramientas a 500 familias que luego deberán donar el 20 por ciento en producción u ocho horas de trabajo para una asociación sin fines de lucro. “Algunos emprendedores pueden ofrecer en caso que lo ganen algún curso hacia adelante, algunas producciones que puedan llegar a algunos barrios y lo que hicimos desde el área es ayudar a completar esos formularios online, no todos han prendido una computadora”.

“Veníamos trabajando con un sector que había logrado estabilidad. Hay emprendedores con quienes trabajamos hace muchos años. Habían dejado laburos de planchar e ir a limpiar a casas para ponerles horas a su emprendimiento y asumirlo como una entrada de ingreso sistemático de importancia para la familia e incluso mayor. En los últimos años, con la sacada de algunos beneficios notábamos que volvían a planchar por el tema inflacionario, no llegaban y empezaron a tener trabajos alternativos que nuevamente generen ingresos para la familia”, describió Marina.

Un ejemplo es el sector de feriantes que contaba con un circuito de espacios locales y fiestas regionales. Ante la prohibición durante la cuarentena, recurren a ventas por Facebook pero “no es lo mismo porque en momentos de crisis no comprás una artesanía. De acuerdo al rubro es que se puede sostener más o menos”.

Memoria para enfrentar la crisis

Marina afirmó que la crisis actual no es comparable con la vivida en 2001 pero destacó que hoy contamos con los aprendizajes que dejó aquella etapa. “Va a ser muy difícil proyectarnos, está bueno pensarnos con otros pero hay que apelar siempre a la memoria”.

Subrayó que a nuestra sociedad le faltan 30 mil: “30 mil que proponían una forma de construcción como escuchamos ahora, que llegue a todos, que la economía no puede ser más importante que un ser humano. Como sociedad nos harían falta ciertos cuadros que ya no están, que alguien decidió que no estuvieran precisamente para que esto vaya explotando como está explotando en todas partes del mundo”.

“Es una oportunidad para que con esos saberes aprendidos podamos empezar a reconstruirnos en tiempos de pandemia. No solamente en la cuestión de la salud sino en un montón de tipos de pandemia que hemos creado como seres humanos como la violencia, las desigualdades, la inequidad, la falta de oportunidades”, finalizó.

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