Virgen de la Merced: Patrona de Bahía Blanca

Cada 24 de septiembre celebramos a la Virgen de la Merced. Esta advocación mariana alude a la misericordia de Dios con sus hijos, que nos ha dejado en María una auténtica Madre, un canal de gracia, una cabal intercesora. “Merced” significa “misericordia”, “dádiva”, “gracia”, y también “perdón”.

En el siglo XIII, la Virgen se le apareció a San Pedro Nolasco para animarlo en la tarea de liberar de los musulmanes a los cristianos cautivos, quienes generalmente eran trasladados a África. Sufrían trabajos forzosos, prisión, maltratos y abandono y, sometidos a esta horrenda condición, muchos perdían la fe creyendo que Dios los había abandonado.

Pero la esclavitud no fue abolida, evolucionó.

¿Cuáles son las esclavitudes de estos tiempos?

¿Cuál es la esclavitud moderna? Es aquella por la cual una persona es obligada a trabajar en condiciones infrahumanas sin que pueda negarse debido a la coerción, las amenazas, la dependencia o el abuso de poder.

El trabajo en servidumbre somete a las personas que contraen un préstamo o tienen que cargar con una deuda y se ven obligadas a ocuparse muchas horas, en pésimas condiciones y por un salario irrisorio para hacer frente a estos pagos.

El trabajo forzoso esclaviza a miles de personas en explotaciones agrícolas, fábricas textiles, barcos pescantes, campos de concentración…

La explotación sexual de mujeres, niños y niñas prostituidas permanece como uno de los crímenes más lucrativos.

El trabajo infantil alcanza a 168 millones de niños y niñas que acrecientan fortunas ajenas o truncan sus niñeces en busca de su propia supervivencia.

La trata de personas encuentra tierra fértil en la desesperación de personas que intentan el sueño de un futuro mejor migrando a otros lugares del mundo y, desamparadas, terminan envueltas en una pesadilla.

Ante la esclavitud moderna el Papa nos llama a no permanecer indiferentes:

«Hoy, como ayer, en la raíz de la esclavitud hay una concepción de la persona humana que admite la posibilidad de tratarla como un objeto, de violar su dignidad. La esclavitud es nuestra ‘in-dignidad’, porque nos quita la dignidad a cada uno de nosotros«.

Desde Cáritas Arquidiócesis de Bahía Blanca recordamos en esta advocación de María de la Merced que Ella, como Madre, sigue dispuesta a ayudarnos en la liberación las esclavitudes personales como nuestros miedos (al qué dirán, al futuro), el consumismo, los prejuicios que nos atan y no nos dejan libres para el bien, la fraternidad y la solidaridad. Y al mismo tiempo, nos pide maternalmente no quedar indiferentes ante las esclavitudes tremedamente in-humanas a las que están sometidos tantos de sus hijos e hijas, hermanas y hermanos nuestros.

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