
Los Fondos Rotativos Solidarios de Materiales, que desde hace más de 25 años gestionan el área de Vivienda de Cáritas Diocesana y la Asociación Civil Ser Comunidad en diversos barrios de la ciudad, fueron objeto de un estudio del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales del Sur (IIESS).
«La existencia de los FRS permite confirmar que las finanzas solidarias pueden funcionar como una herramienta clave para que los hogares vulnerables accedan a mejoras habitacionales, además se demuestra que este modelo podría integrarse en la agenda pública y así lograr que se llegue a más hogares», destaca el documento del organismo dependiente de la Universidad Nacional del Sur y el CONICET.
Docentes y estudiantes del Departamento de Economía concluyeron que «el apoyo del sector público a esta iniciativa aparece como un acierto valorable, pues permite que el Estado tenga una intervención más amplia y exitosa que de otro modo».

«Por un lado, porque se basa en un conocimiento capilar a nivel comunitario que articulan las promotoras junto a los equipos de las organizaciones, que es la relación social que asienta no sólo la asignación del crédito sino su operatividad en el tiempo. Es difícil y costoso para el Estado municipal recabar este nivel de información a nivel territorial. Por otro lado, se mostró la existencia de un efecto multiplicador de los fondos públicos, logrando un impacto económico muy superior en soluciones habitacionales reales al que tendría bajo la lógica de asignación directa».
Este punto fue valorado específicamente porque al funcionar bajo una lógica rotativa, el financiamiento de los FRS no se agota en una transferencia única, sino que se retroalimenta, marcando una clara diferencia con el asistencialismo pasivo, ya que la mejora en el hogar del beneficiario se da gracias al esfuerzo de su pago.
El sistema de microcréditos funciona desde 2001 financiando mejoras habitacionales en más de 40 barrios vulnerables sin exigir garantías patrimoniales ni recibo de sueldo. En el caso de Cáritas, su equipo técnico y de promotores y promotoras tiene presencia en Noroeste, Bajo Rondeau, Colón, Caracol I y II, Obrero Sur, Villa Nocito, Pampa Central, 1 de Mayo, Vista Alegre I y II, Maldonado, Costa Blanca, Miramar, 9 de Noviembre, Cabré More, Stella Maris, San Jorge, Don Bosco y Gral. Cerri.

El estudio, basado en 28 entrevistas a beneficiarios y promotores barriales junto con datos aportados por Cáritas Arquidiocesana y la Asociación Civil Ser Comunidad, analizó resultados tras 25 años de existencia.
Los fondos se basan en pequeños créditos con crecimiento escalonado a medida que los hogares van cumpliendo con los pagos. Su principal objetivo es el mejoramiento habitacional de aquellos hogares en alguna situación de vulnerabilidad, que puede ser coyuntural, como cuando ocurren catástrofes o accidentes.
Es un modelo adaptable a diferentes situaciones y que logra ser sustentable. Cuenta con el apoyo de la Municipalidad de Bahía Blanca, a través de la Subsecretaría de Hábitat.
Se destacan tres usos: como impulso para iniciar o para finalizar la construcción de viviendas; reparaciones y ampliaciones y como una ayuda para hogares alcanzados por tragedias climáticas o accidentes.
El informe calculó que desde su inicio el Fondo atendió más de 4.500 demandas habitacionales. Lo logró con una alta tasa de devolución, cobrando tasas de interés muy por debajo del mercado. Los fondos aportados por la Municipalidad tuvieron un efecto multiplicado que permitió atender más demandas, haciendo además partícipes a los propios vecinos.

Se observó que la garantía del sistema no es patrimonial sino reputacional: el cumplimiento de pago de cada hogar habilita el crédito del siguiente beneficiario dentro del mismo fondo barrial. Esto «demuestra que es posible generar alternativas financieras inclusivas para aquellos sectores que históricamente han sido excluidos de la banca tradicional por no contar con garantías o ingresos formales».
«En definitiva, la trayectoria de los FRS confirma que las finanzas solidarias no son una medida de emergencia provisoria, sino una estructura robusta, adaptable y sostenible para poder atender las necesidades habitacionales de la ciudad. La ampliación estatal de este programa, asignando mayores recursos no sólo a los fondos sino también para el sostenimiento de los equipos promotores permitirá multiplicar las mejoras en la calidad de vida de los sectores vulnerables en Bahía Blanca, creando así, una política habitacional eficiente y solidaria».
El informe fue realizado por Francisco Cantamutto, María Jimena Irisarri, Santiago Cornou, Sofía Carbone, Franco Pérez y Bautista Valentino, y puede leerse en este enlace.
Para colaborar con el crecimiento del programa podés asociarte a Cáritas.